Es muy fácil consumir. No es tan fácil crear. ¿Por qué?

Te comparto mis recomendaciones para los que empiezan a convertir su creatividad en algo interesante para otras personas.


Gasta tu tiempo y dinero

Hay una gran industria en torno a que sea muy placentero gastar tu dinero en consumir productos y servicios. Que pagar sea rápido, frecuente (como con los modelos de suscripción), emocionante (sorprendiéndote todo el tiempo con recompensas variables). Hablamos que las industrias del videojuego son más grandes que los deportes y el cine. Que estamos viviendo la época dorada de los juegos de mesa.

Entonces nos emocionamos, dejamos todo y nos concentramos en crear algún producto, creyendo que se podrá convertir en nuestra forma de vida.

Existe la creencia de que si consumir es fácil, crear contenidos sería también fácil. Lo que ya llevamos algunos años en esto descubrimos que no es cierto.

El hacer que un producto sea ‘simple’ conlleva un montón de esfuerzo. Esto lo descubres cuando creas tu producto. Por ello me gustan las distintas metodologías que te impulsan crear un producto dummy como los Game Jams. Zapadas Lúdicas, entre otros. Así también me agradan esos eventos que empujan a los que están iniciando a crear las estructuras que hay en torno a los juegos, como un estudio creativo o una empresa. Y por ello se agradecen esfuerzos de Startup Weekend, Lean Startup Machine, de impulsadores al emprendimiento como ciertas AC y universidades, entre otros más.

Ahora bien, de tener el impulso de crear un producto y terminar el primero, a ser lo suficientemente bueno creando productos que generen más de lo que consumieron, es un reto distinto que al menos en latinoamérica muchos no hay encontrado la fórmula. O al menos no la fórmula que nos encantaría vivir.

Mirando hacia atrás desde el 2000 hacia hoy, no estamos en la etapa promover el iniciar cosas, sino de que se continúen y sostengan los esfuerzos, con la esperanza de llegar a ‘ganar’. A pesar de la adversidad. Del 99% de posibilidad de fracaso. De lo irracional que suena jugar con ese número en contra.


Esto lo aprendí a la mala al iniciar nuestro espacio de emprendimiento uHub, siendo responsable del área de entretenimiento. La mayor conclusión es que querer aprender es muy diferente a competir en un mercado.

La liga

Un primer paso que recomiendo todo el tiempo es definir en qué liga quieres jugar.

  • ¿Quieres aprender?
  • ¿Quieres experimentar de qué se trata esto?
  • ¿Quieres vivir (bien?) de lo que amas aprender?
  • ¿Quieres vivir de lo que amas hacer?
  • ¿Quieres vivir de lo que otras personas aman consumir?

Estas opciones, por mencionar solo algunas, son escenarios diferentes en el que cada persona se posiciona con su experiencia, su talento, su situación actual.

Algo que también aprendí con los golpes de la vida es que las comparaciones son complejas. Tus recursos iniciales, tus contactos, tus habilidades y capacidades, tu ciudad, tu idioma, serán la base sobre la que construyes los productos y servicios creativos que a tu corazón le agrada compartir con el mundo.


Entonces: ¿En qué liga quieres jugar?