Mi esposa fue a renovar su pasaporte. No pude entrar a acompañarla: “Sólo el interesado puede pasar”. Para matar el tiempo voy a una cafetería que está cerca. Encuentro a una señora atareada, que está tomando pedidos y cocinando.

Te comparto que no me gustó esa cafetería y hoy estoy escribiendo cómodamente desde un restaurante VIPS. Dejé de apoyar a un microempresario por su mal servicio, y estoy apoyando a una gran franquicia que la mayoría del tiempo ofrece un servicio estable, aunque más costoso.

Esto me hizo reflexionar que los emprendedores en ocasiones fallan (fallamos?) por el que puede ser nuestro mayor potencial, un mejor servicio que los rígidos procesos industriales.

¿Qué ocurrió en la cafetería?

  • No aceptan pago con tarjeta. Grave delito para mi que soy fan del dinero electrónico y su conveniencia.
  • Sólo había una mesa en el sol directo a los ojos, algo que podría resolverse con unas cortinas.
  • Sin haberle confirmado el pedido, se va rápidamente sin escucharme y empieza a prepararme un café a $35 pesos (casi 2 USD), le pido que no lo prepare y no me escucha. Me levanto para indicarle y se enoja. Mejor me voy del lugar.
  • Me pongo a caminar por la plaza. Está sola, con mal aspecto a viejo. Me voy de la plaza.

¿Y eso qué tiene que ver?

El emprendedor (quizás más en latinoamérica) tiene recursos limitados. Empezando con ‘poco poder económico’ y poca disciplina.

Mi mayor queja sobre México, y en la zona en que estoy viviendo, Jalisco en el Pacífico, es la cultura de “no pasa nada y no es mi culpa”. De entrada esto nos resta competitividad, por lo que como empresarios estamos todo el tiempo luchando por las personas que inicien con una cultura de dar lo mejor de si mismos.

Y cuando no es posible recibir a estos perfiles de personas, al no poderles pagar como un corporativo, al ser una empresa con futuro incierto (revisa mi post de Millenials vs. Micro empresas), es poco atractivo para aquellos locos que van más allá de la mediocridad.

La queja es terapéutica, pero no resuelve…

¿Entonces qué podemos hacer? Por acá todo el tiempo estamos luchando por hacer oasis de buenas prácticas, sacando a las personas de su cultura y tradiciones (que vienen de la familia, de la escuela, del círculo social), buscando motivantes intrínsecos y extrínsecos para ser diferentes y mejores.

Que es bueno trabajar desde México para clientes extranjeros, con estándares elevados. Que es sano mejorar continuamente. Que es válido y útil cambiar la forma en que hiciste las cosas por muchos años.

Los principios Toltecas

Valdría la pena profundizar en otro post. Los dejo para que te genere la espina de saber que son.

  1. Se impecable con tus palabras
  2. No lo tomes personal
  3. Evita suposiciones
  4. Siempre da lo mejor de ti

Te invito a que siempre pidas estos 4 principios a tu equipo y a ti. Incluso colgarlos en la pared y exigirlos de vez en cuando no es mala idea.